Paso 1. Liberarse de lo inútil (decluttering)

Los 3 pasos


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Cuando tomé la decisión de vivir sustentablemente, lo primero que me dio fue una fiebre de minimalismo.

Me sentía muy abrumada por las cosas que tenía, miraba alrededor y pensaba que todo me estaba quitando espacio para moverme libremente, para que el aire circulara, para respirar.

No sabía siquiera que existía el término "minimalista", ni que se refería a una forma de vida que consistía en tener sólo lo básico. ¡Qué iba yo a saber que habían personas regadas por el mundo, que alguna vez se sintieron como yo!

No. No sabía por qué ni cómo. Pero de alguna manera, mi mente, mi cuerpo, supieron y entendieron esta realidad:

Todo lo que no es necesario tener en mi vida, llena un espacio que podría ser ocupado por algo útil. O, simplemente podría ser un espacio libre.

El principio/paso 1 fue particularmente complicado porque analicé cada cosa que tenía y decidí si seguiría siendo parte de mi vida o no. Es difícil porque el sistema nos ha hecho creer que necesitamos muchas cosas que en realidad no necesitamos, e identificarlas y aceptar que ya no las tendremos, no es tan sencillo.

Aprender a diferenciar lo vano de lo importante puede llegar a ser incluso doloroso al principio, y es un proceso individual. Puse demasiada atención al decidir si algo merecía ser valorado como útil: ¿Realmente necesito este vestido que nunca he usado, que ni siquiera es mi estilo y que ya ni me queda? ¿Es en serio, realmente lo necesito? ¿De veras, de veras que no puedo vivir sin él?

El anterior es un ejemplo estúpido, tal y como fueron estúpidas un sinfín de cosas que encontré durante mi análisis de lo inútil. Tenía cosas que había acumulado durante años y que no eran indispensables para vivir.

También se me dio el caso de tener varias cosas innecesarias que no había adquirido yo directamente, sino habían sido regalos y el sentimentalismo me había obligado a retenerlos. Al final me liberé de ellos convenciéndome de que las personas que me los dieron me aman y quisieron hacerme obsequios con la mejor de sus intenciones. Pero comprendí que si esas personas me aman, entonces estarían de acuerdo con mi decisión de ya no tenerlos, si eso era lo mejor para mí.

(Actualización del 7-dic-16: para evitar esta situación en el futuro, sutilmente hablé con mis familiares y amigos más cercanos acerca de los regalos incómodos).

Esa es la esencia del primer paso: analizar y decidir, todo, para hacer una limpieza total.

Cuando digo limpieza “total”, literalmente a eso me refiero: integral, profunda, completa. En todos los aspectos: objetos, sentimientos, personas negativas, actitudes...

Este primer paso es renovador.

Liberar espacio es siempre reparador. No es casualidad, al hacerlo se deja circular la energía.

Las cosas estancadas son como si se tuviera un vaso lleno de agua ahí nada más. Sin beber el agua, sin mover el vaso, sin lavarlo. Nada más ahí.

Es probable que el agua se contamine de polvo, se ensucie y hasta le caiga un insecto. Puede ser que sin querer el viento lo tire y se caiga el agua sobre cosas que no debían mojarse.

No estaría disponible para ser usado por alguien sediento. Un vaso ya lleno no tiene cabida para más agua: se derramaría. Es necesario vaciarlo para volver a llenarlo. Vaciarlo, lavarlo, llenarlo de agua limpia, beberlo y así vaciarlo, y continuar el ciclo.

Me gusta esa metáfora. Así es todo. Tanto las cosas materiales como las de otro tipo.

Hay veces que uno se pregunta ¿por qué no puedo tener eso que quiero? ¡Me gustaría tal cosa en mi vida pero por alguna razón no lo logro a pesar de todos mis esfuerzos! Quizás necesitemos liberar espacio para dar cabida a lo nuevo. Así actúa la energía de el universo.

(Espacio de 10 segundos para digerir esa filosofada)

Bien.

Entonces en este primer paso debí hacer una revisión de todo, todo lo que tenía. Analizarlo con detenimiento para determinar si era algo que necesitaba verdaderamente, y separé lo que sí de lo que no.

¿Qué hice con lo útil? Eso lo explico en el principio/paso 2.

Con lo inútil no hubo más: me deshice de ello. Las cosas materiales se pueden liberar ya sea regalándolas o vendiéndolas, cualquiera de las dos opciones es maravillosa. Con lo primero se ayuda a alguien; con lo segundo se recupera dinero.

Será difícil para alguien que nunca lo ha hecho, es impresionante el apego del ser humano a las cosas. De hecho hay quienes no pueden hacerlo.

Es un proceso individual. A nadie se necesita convencer para que se deshaga de las cosas que no necesita. Si a ti que estás leyendo ésto, te hace sentido, tal vez tú mismo lo decidas. Yo estoy compartiendo mi experiencia.

Lo descompuesto se puede mandar a reparar o en todo caso regalar/vender las partes por separado.

Hay cosas que de plano no pueden ser usadas por nadie más. Lo mejor es identificar de qué material están hechos estos objetos y si es posible enviarlos a reciclar.

No tirar a la basura materiales tóxicos, por ejemplo pilas usadas. Hay centros a donde se pueden llevar para ser tratadas adecuadamente.

Por último, desechar lo que no haya sido clasificado en alguno de los puntos anteriores. Serán muy pocas cosas, la mayor parte se habrá podido regalar, vender o llevar a un centro para reciclar.

Es posible que la realización de este primer paso dure varios días, pero se realiza sólo una vez de manera tan profunda. En un futuro a largo plazo podría requerirse llevarlo a cabo de nuevo, si es que ha habido un cambio de necesidades.

El seguimiento a este gran trabajo continúa con el paso 2 y el paso 3.

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Liberarse de lo inútil. Una buena opción fue vender las cosas que no necesito.



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